Xanenetla: el barrio poblano que se volvió galería a cielo abierto



En el norte del Centro Histórico de Puebla, una calle empedrada cuenta historias en sus fachadas. Xanenetla, durante años considerado uno de los barrios más bravos de la ciudad por asaltos, tráfico de drogas y conflictos, es hoy conocido como el Distrito Mural de Puebla. Su transformación se debe a un proyecto comunitario de arte urbano que trasladó la galería a la calle y la dejó en manos de los vecinos.


El proyecto se llama Puebla Ciudad Mural y lo impulsó el Colectivo Tomate, un grupo de jóvenes creativos que busca generar proyectos sociales usando el arte como bandera. Comenzó en diciembre de 2010 y, en su primera etapa, terminó en mayo de 2012 con 55 murales, según Cultura Colectiva. La metodología es lo distintivo: cada artista y su equipo de voluntarios llegan a la casa de una familia del barrio, escuchan sus historias, aspiraciones y deseos, y los plasman en la fachada. Artistas de México y del extranjero recorren el barrio descalzos y con los ojos tapados para sentirlo antes de pintar.


Cada mural es, entonces, un retrato colectivo. Algunos incluyen la profesión del dueño de la casa, sus creencias religiosas, un familiar fallecido o leyendas del barrio; el artista poblano Alejandro Varela, por ejemplo, pintó la fachada de una pareja de matemáticos. Con las etapas siguientes, el recuento creció: un reportaje de 2016 habló de 75 murales en una nueva edición, y otros relatos mencionan entre 70 y más de 90, según el año y el criterio. En 2021, el festival contó con apoyo de un programa de una marca de pinturas y del Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla.


Los resultados sociales son lo que más destacan sus impulsores. La codirectora del proyecto dijo en 2016 que el arte es su herramienta para promover paz y participación ciudadana, y las notas de prensa asocian la intervención con integración social y menor delincuencia, aunque esas relaciones son cualitativas y no hay cifras sólidas en las fuentes consultadas. Hoy el barrio forma parte de la oferta de turismo comunitario, fuera de los circuitos tradicionales, con recorridos a pie por calles estrechas, plazuelas y callejones.


El éxito trae tensiones. Algunos murales requirieron restauración porque obras urbanas del gobierno estatal dañaron fachadas, lo que muestra la fragilidad del patrimonio frente a decisiones de infraestructura. Las guías turísticas recomiendan visitar en grupo y respetar las obras, y recuerdan que, aunque el barrio es mucho más seguro que antes, la prudencia sigue siendo útil. Y queda abierta la pregunta que acompaña a toda regeneración cultural: ¿cómo evitar que el turismo y el aumento del valor del suelo desplacen a quienes le dieron vida?


Para quien visita Puebla más allá de los museos, Xanenetla ofrece otra idea de galería: un espacio sin entrada, hecho con los vecinos y no solo para ellos, donde el arte funciona como memoria compartida y herramienta de convivencia.


Fuentes: Crónica; 24 Horas; Grupo Milenio; Cultura Colectiva; Periódico Central; Visit México; Corazón de Puebla; Sección Amarilla; Flickr (Murals of Xanenetla). 

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