En el centro de Puebla, junto a la Catedral, funciona desde el siglo XVII una biblioteca que sigue en el mismo edificio con sus estantes originales. Es la Biblioteca Palafoxiana. Según una nota de México Desconocido, que se apoya en el expediente presentado a la UNESCO, la biblioteca se instaló en su edificio actual en 1646. La fundación partió de una donación del obispo Juan de Palafox y Mendoza, quien, antes de partir a España, entregó cerca de 5.000 libros de su colección personal con la condición de que estuvieran abiertos a seminaristas, estudiantes y cualquier persona que supiera leer. La misma fuente advierte que las mujeres no tenían acceso, porque no se les permitía aprender a leer.
El acervo creció con el tiempo. Según México Desconocido, en 1772 se trasladaron a la biblioteca los libros confiscados a los jesuitas tras su expulsión, y en 1773 el obispo Francisco Fabián y Fuero encargó los libreros, hechos de maderas como yacahuite, coloyote y cedro. Una nota de Publimetro de 2022 sitúa la expulsión "un siglo después" del traslado de Palafox en 1653 y habla de libros de cinco colegios jesuitas, lo que es coherente en general pero no coincide en el año exacto. Palafox murió en 1659 en Osma, España, sin ver concluido su proyecto.
Las cifras de la colección también difieren entre fuentes. La nota de México Desconocido cita la candidatura ante la UNESCO: más de 41.000 volúmenes impresos, una colección de manuscritos que describe como única en el mundo y nueve incunables, es decir, libros impresos antes de 1501. Publimetro habla de más de 45.000 libros, casi 1.500 casilleros y nueve incunables impresos entre 1450 y 1500, además de obras de medicina de Galeno y Vesalio. Una explicación posible es que se cuentan en fechas o con criterios distintos, pero las fuentes no lo aclaran, de modo que lo prudente es hablar de más de 40.000 volúmenes.
La organización del espacio tiene lógica. Según Publimetro, los estantes de tres niveles se distribuyen por temas: el primero, con más de 11.000 biblias y tomos religiosos; el segundo, con crónicas de órdenes religiosas y vidas de santos; y el tercero, con libros de física, matemáticas, botánica, lengua, arquitectura y carpintería. Es una disposición que refleja cómo se ordenaba el saber en la época, de lo sagrado a lo práctico.
Los reconocimientos son claros y verificables en ambas notas. En 1981 fue declarada monumento histórico de la nación y en 2005 la UNESCO la inscribió en el registro Memoria del Mundo por su colección. Según México Desconocido, la UNESCO destaca que conservó intactos el edificio, el acervo, la arquitectura y los estantes, y la describe como el único ejemplo de su tipo que sobrevive en América. Esa misma nota la llama la primera biblioteca pública del continente, aunque sin citar una fuente para esa afirmación.
Sobre el acceso, las notas no coinciden, y es el punto que más importa a un visitante. México Desconocido indica que la consulta se limita a investigadores; Publimetro dice que la biblioteca sigue siendo pública, abierta todos los días excepto los lunes, con entrada gratuita los domingos y martes y una tarifa moderada el resto de los días, aunque el acceso al material se prioriza para investigadores que justifican su solicitud. Ambas pueden ser ciertas, porque una cosa es visitar la sala y otra consultar los volúmenes. Antes de ir, conviene confirmar los horarios y las tarifas vigentes con la propia biblioteca, ya que los datos de 2022 pudieron cambiar.
**Fuentes:** México Desconocido (Biblioteca Palafoxiana, breve historia de un tesoro de la humanidad); Publimetro México (Biblioteca Palafoxiana preserva legado de obispo español, 8 de octubre de 2022).
